En marcha.

Bien. Justo lo que el mundo necesita: un blog más de abogados.. La idea es comprometerme a escribir una vez a la semana sobre un asunto que conozca bien, y esperar comentarios. Esta semana estoy acabando una demanda para un viejo amigo que suscribió acciones de Bankia en julio de 2011, cuando tras la fusión de las antiguas cajas, la nueva entidad salió a bolsa. Meses después, Bankia fue intervenida por el Frob y el valor de sus acciones se desplomó. No pasaría nada si la pérdida de valor fuera resultado de la actuación del mercado. La cosa es que además de ser sugestivamente ofrecidas a cambio de una Cuenta Fácil sin cargos ni comisiones –¿dónde habré yo oído antes eso?—, resulta que las cuentas aprobadas por Bankia, auditadas por Deloitte y sometidas a la Comisión Nacional del Mercado de Valores eran... digamos que no reflejaban la imagen fiel de la situación de la empresa.

Hasta hace unos pocos meses parecía haber riesgos legales como la posibilidad de que las reclamaciones se paralizaran hasta que terminará la investigación penal que un magistrado de la Audiencia Nacional instruye sobre los mismo hechos. Ahora éste y otros riesgos parecen despejados. Además, se han publicado ya los informes periciales de los dos inspectores del Banco de España encargados de dictaminar sobre la fidelidad de las cuentas de Bankia, con lo que es razonable entablar el proceso sin contar con un perito economista propio.

Sólo resta incorporar a la demanda documentación como el folleto resumen puesto a disposición de los suscriptores, un tríptico emitido por Bankia; y la demanda y los documentos serán enviados por WeTransfer a la procuradora para copiar, firmar y presentar. Y fuera papeles. Y a otra cosa.