Any life is made up of a single moment, the moment in which a man finds out, once and for all, who he is.
— Jorge Luis Borges

¿Tienes algo que decir?

Con frecuencia, la publicación en inglés es un tormento a la vez laborioso y exquisitamente humillante. La variedad de normas de estilo, las desconcertantes reglas de puntuación, las diferencias entre usos británicos y americanos, y un piélago de normas gramaticales que en su cúspide se rigen por un misterioso sentido del gusto y del ritmo fonético, superan las capacidades de autores con un dominio aceptable de la lengua inglesa que ven sus traducciones rechazadas con breves pero ominosas notas de los editores sobre la pobreza de su inglés.

Esta dificultad se une a las eternas calamidades de las que la publicación es esclava y que como advertía Joseph Conrad, los libros comparten con nosotros: la incertidumbre entre la ignominia y el olvido, entre la severa justicia y la incomprensión, entre la constante esperanza y el esfuerzo, el desengaño y la renuncia, entre la gloria y la vergüenza del éxito inmerecido.

Entre tales tinieblas, hay luz. Los mejores libros, algunos de los cuales poca gente ha leído, son escritos con un espíritu de indomable libertad. La ventaja del escritor es el privilegio de la libertad —la libertad de expresión, la libertad de confesar sus convicciones, la libertad de creer en su propia inspiración; pero sobre todo, la libertad de imaginar. La recompensa es por algunos cortos destellos de mérito artístico, elevarse sobre nuestras debilidades, nuestros errores y nuestras decepciones, superándolas. Es verdad que esos fulgores son efímeros pero basta un lector para lograr que quizás, puedan ser inmortales. Y entre los lectores, no hay uno más leal y constante que el traductor.

Un traductor trasladará a otro idioma con corrección, todo lo que tengas que decir. Un buen traductor lo hará interpretando todos los matices y el más mínimo de los tonos. Un editor eliminará repeticiones, inconsistencias, faltas de precisión en el lenguaje y aspirará a que la narración sea fluida; pero un buen editor hará que escribas como Jane Austen: Logrará todo lo anterior. Podará lo que no sea necesario para contar tu idea. Hará que la traducción sea clara, concisa, correcta, comprensible y consistente. Te aconsejará sobre las normas inglesas de escritura y de estilo en tu campo, pero sobre todo: buscará la fuerza y lo nuevo en cada una de tus ideas, aspirando a evocar el estilo del original. Hará que tu texto en inglés cautive al lector.

Los sueños deberían tomar vida de un modo hermoso.

‘The original is unfaithful to the translation.’
— Jorge Luis Borges

Referencias

'It is seldom that I have found grace and style as often as when reading him. He has a quiet ease for precise words, and a comfortable and engaging command of the English language.
You will certainly not take any undue risks by granting him any work that involves the written word, regardless of the matter involved.'

J. Teitelbaum. Stanford University